Poesía, pintura, música, corte de jamón… Todo es arte. ¿Imaginas servir una loncha del mejor serrano con medio centímetro de grosor? Algunos creen que sería un manjar, otros un desperdicio. Nosotros lo hacemos guiados por la experiencia y por eso lo compartimos con todos ustedes. Ahí van lo pasos:

El cortador de jamón debe tener la pieza a una altura adecuada y bien fijada en el jamonero. Con un cuchillo de hoja ancha eliminaremos la corteza, comenzando con la maza hacia arriba y en sentido contrario a nuestras manos. Si el jamón lo consumimos en varios días, debemos guardar la grasa que extraemos para la conservación de la pieza.

Una vez quitamos la grasa, comenzaremos el corte. Lo haremos con un cuchillo jamonero y extrayendo lonchas finas, casi traslúcidas. El corte lo haremos con un pequeño vaivén, combinado tocino y jamón. Incluso podemos mezclar diferentes sabores si obtenemos lonchas de los distintos músculos. La segunda parte que se cortará de la pieza será la contramaza. La parte más sabrosa es la superior.

Y en la zona del peroné podemos obtener más jamón con un cuchillo de punta. Como serán trozos más grandes y desiguales, los podemos aprovechar para hacer un revuelto, una tortilla o unas deliciosas croquetas.

Y por último, el hueso. ¡Qué caldo hacemos nosotros con él! Es la base de nuestro cocido. ¡Nunca lo tires!

¡Buen provecho!

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